La relación entre la Humanidad y la Naturaleza

 

 2.1.1 CONCEPTO


 

Los recursos son el conjunto de elementos disponibles para satisfacer una necesidad física, fisiológica, socioeconómica o cultural. Por definición, deben ser accesibles. Los recursos naturales son el capital de la Tierra y nos proporcionan alimentos, energía y materias primas.015

Un recurso es tal si existe la posibilidad de aprovecharlo, de lo contrario, no lo es. Así, la capacidad de producir electricidad en un río no constituye un recurso si técnicamente no se puede instalar una presa en un determinado lugar de la cuenca.

Los recursos naturales nos proporcionan energía, alimentos y materias primas, y son extraídos solo de aquellas zonas de la Tierra que nos resultan accesibles (litosfera, hidrosfera y atmósfera).

Hay que indicar que solamente una pequeña parte de los recursos es utilizada por el hombre. Esta parte es lo que denominamos reserva. Las reservas son por tanto aquellos recursos que pueden ser explotados mediante el uso de la tecnología actual obteniendo un beneficio económico y cuya localización y cantidad se conocen detalladamente. Así se habla de reservas de petróleo, de carbón...

La diferencia estriba en que recurso es un concepto medioambiental y reserva es un concepto económico pues está relacionado con la rentabilidad de su explotación. Una cierta concentración natural puede ser considerada como recurso o como reserva dependiendo de factores socioeconómicos como cambios en el consumo, aparición de nuevos productos, innovaciones tecnológicas, estrategias políticas...

 

2.1.2 TIPOS DE RECURSOS NATURALES


 

1. Según su naturaleza.

 

a) Biológicos. Están constituidos por los seres vivos. Son los recursos alimenticios, forestales y biomasa.

b) Geológicos. Incluyen formas de materia inerte o energía. Es el caso del suelo, agua, energía solar, combustibles fósiles y nucleares, recursos minerales...

c) Energéticos. Destaca la energía hidráulica, combustibles fósiles y nucleares, energía solar, mareomotriz, eólica...

d) Recreativos y culturales. Es el caso de los parques, reservas naturales, paisaje…

 

2. Según sus posibilidades de regeneración.

 

 a) Renovables. Son aquellos recursos que una vez extraídos y utilizados se pueden regenerar ya que suelen formar parte de un flujo natural por lo que puede decirse que son inagotables. Son recursos renovables los productos forestales, los alimentos, la energía solar, el agua...

b) No renovables. Son aquellos que se están explotando a un ritmo superior al de su formación y por tanto, una vez agotados por completo, desaparecen para siempre. Son todos aquellos que se obtienen a partir de yacimientos o lugares donde se formaron a lo largo de millones de años. Se trata pues de recursos limitados que se van agotando progresivamente, tal es el caso de materias primas minerales o de los combustibles fósiles.

c) Potencialmente renovables. Son aquellos cuya existencia futura está condicionada a su reposición. Cada vez es más complicado y costoso potabilizar agua debido a la cantidad de contaminantes presentes en los ambientes acuáticos superficiales y subterráneos de donde se extrae. La tala indiscriminada de bosques también se produce a mayor velocidad que la de reproducción o recuperación de los árboles que lo componen así como el suelo. Es por ello que estos recursos aún siendo renovables, el hombre puede convertirlos en no renovables.

 

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2.2 LOS RIESGOS NATURALES

2.2.1 CONCEPTO


 

Denominamos riesgo a toda condición, proceso o evento que pueda causar enfermedades, heridas, pérdidas económicas o daños al medio ambiente.

Con la excepción de las guerras, los desastres naturales son los que alcanzan una mayor magnitud, sobre todo los terremotos, los tifones y las inundaciones. En muchas ocasiones el motivo real de los desastres naturales no es el riesgo en sí, sino el hacinamiento de la población humana en las áreas susceptibles de sufrir dichas catástrofes y la carencia de infraestructuras adecuadas para hacer frente a estas situaciones extremas.

 

 

2.2.2 TIPOS DE RIESGOS 


 

            A grandes rasgos, podemos clasificar los riesgos en tres grandes grupos:

a) Riesgos tecnológicos o culturales. Se producen como consecuencia de fallos humanos (mareas negras, escapes radiactivos) o modos de vida peligrosos (drogas, alcoholismo, anorexia, bulimia, conductas peligrosas...).

            Algunos autores les llaman antrópicos.

b) Riesgos naturales. Se deben a causas naturales y pueden ser:

 

 - Biológicos. Son las enfermedades (peste negra, SIDA, malaria...) causadas por todo tipo de microorganismos (bacterias, virus), parásitos, pólenes o animales (avispas, escorpiones, plagas de insectos...).

 - Químicos. Resultan de la acción de productos químicos contenidos en comidas, aire, agua o suelo.

 - Físicos. Como las radiaciones ionizantes, el ruido y los incendios.

 - Climáticos. Tornados, ciclones, gota fría, rayos, tormentas, granizo, sequía, olas de calor...

 - Geológicos. Originados por procesos geológicos internos y externos. En ellos intervienen la hidrosfera y la geosfera y todos, salvo los de origen interno, dependen en mayor o menor grado del clima.

 - Cósmicos. Son los procedentes del espacio, como la caída de meteoritos o las variaciones en la radiación solar incidente, entre otros.

c) Riesgos inducidos o mixtos. Son el resultado de la inducción o intensificación de riesgos naturales debidos a la acción humana. Ejemplos: inundaciones agravadas por la deforestación en la cabecera de una cuenca hidrográfica, erosión en laderas modificadas por una carretera, incremento de la intensidad de ciclones tropicales por cambio climático inducido, etc.

 

2.2.3 FACTORES DE RIESGO 


  

Los factores que hay que tener en cuenta a la hora de estudiar un riesgo son tres: peligrosidad, exposición y vulnerabilidad.

 

1. Peligrosidad (P). La peligrosidad es la probabilidad de ocurrencia de un fenómeno cuya intensidad o severidad lo hacen potencialmente perjudicial en un determinado tiempo y espacio. Según la definición, este factor depende del propio evento, y para calcularlo hay que seguir tres pasos:

a) Distribución geográfica. Hay que localizar las zonas históricamente castigadas y delimitar su radio de acción ya que el área afectada por ellos resulta muy variable (por ejemplo, la de los volcanes es pequeña en comparación con la de los terremotos) y su extensión suele incrementar los daños.

b) Tiempo de retorno. Es la periodicidad o frecuencia con la que un riesgo se repite. Se calcula recurriendo a datos referidos al pasado (1/100 significa que un evento se repite una vez cada cien años).

c) Magnitud. Es el grado de peligrosidad según la intensidad a partir del registro histórico. Por ejemplo, en España podrían establecerse cuatro grados de peligrosidad de los terremotos según su intensidad en la escala de Mercalli.

En ocasiones se habla de grado máximo de peligrosidad, que registra la magnitud del máximo suceso histórico ocurrido en la zona y de grado medio, que corresponde al suceso cuya magnitud tiene una mayor probabilidad de presentarse.

 El factor peligrosidad es de suma importancia para elaborar mapas de peligrosidad, cuya finalidad es la reducción de los daños, ya que pocas veces podemos aminorar la peligrosidad potencial del evento en sí; no podemos rebajar la magnitud de un terremoto ni la intensidad de una "gota fría", ni evitar que éstos ocurran.

2. Exposición (E). La exposición es el número total de personas o bienes sometidos a un determinado riesgo. Este factor es de gran importancia y las situaciones que lo determinan (superpoblación y hacinamiento en las grandes ciudades) incrementan más el riesgo que la peligrosidad del evento en sí. En función de las valoraciones realizadas, la exposición se puede cuantificar de dos formas:

a) Social. Se tiene en cuenta la población implicada o el número de víctimas potenciales.

b) Económica. Se evalúa el total de bienes expuestos valorados en euros/año.

Las medidas encaminadas a disminuir este factor plantean restricciones en los usos del suelo en las áreas donde exista el factor peligrosidad, lo que implica la ordenación del territorio, que determina las zonas de riesgo, limitando su ocupación. Esta medida resulta muchas veces de imposible aplicación ya que la población tiende a ocupar los espacios afectados (las vegas o las zonas propensas al vulcanismo son muy apetecidas como lugares de asentamiento por la humanidad debido a la fertilidad de sus suelos). También se puede reducir la exposición a partir del diseño de estrategias de emergencia, como son la protección civil y la instalación de sistemas de vigilancia, control y alerta.

3. Vulnerabilidad (V). La vulnerabilidad representa el tanto por ciento (o por uno) respecto del total expuesto de víctimas mortales o de pérdidas materiales provocadas por un determinado evento. Existen medidas destinadas a reducir este factor, como son:

  • El diseño y la utilización de materiales de construcción adecuados a cada tipo de riesgo como la cimentación apropiada o la construcción sobre pilares en el caso de inundaciones.
  • La edificación sismorresistente en zonas de riesgo sísmico.
  • La instalación de pararrayos para evitar la caída de los rayos.
  • La utilización de vacunas para prevenir determinadas enfermedades.

Se considera riesgo (R) al resultado de multiplicar la probabilidad de ocurrencia (peligrosidad) de un desastre (P) por la exposición (E) en número total de víctimas o daños económicos potenciales (por evento o año) y por la vulnerabilidad (V) en tanto por uno:

R = P x E x V

Aunque para muchos autores la peligrosidad es sinónimo de riesgo, en esta fórmula queda patente la diferencia de los términos: así, una zona que posee un índice de peligrosidad sísmica muy elevado (se producen terremotos de elevadas frecuencia y magnitud) pero que está prácticamente deshabitada (baja exposición) o que, pese a estar altamente poblada, posee las construcciones antisísmicas adecuadas (baja vulnerabilidad), presenta un menor riesgo sísmico que otra superpoblada (elevada exposición) o sin las viviendas ni las medidas preventivas adecuadas (alta vulnerabilidad) aunque la peligrosidad allí sea menor (seísmos de menor frecuencia y magnitud).

 

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2.2.4 PLANIFICACIÓN DE LOS RIESGOS


 

La planificación tiene por objeto la elaboración de medidas destinadas a hacer frente a todo tipo de riesgos. Estas medidas se basan fundamentalmente en la predicción y la prevención de los mismos.

1. Predicción. Es anunciar con anticipación, tiene como objetivo indicar con anticipación, dónde, cuándo y con qué intensidad va a producirse un fenómeno. Tiene por tanto tres componentes: espacial (dónde va a ocurrir), otra temporal (cuándo va a ocurrir) y la tercera consiste en prever su intensidad.

2. Prevención. Es prepararse con anticipación. Consiste en aplicar una serie de medidas encaminadas a disminuir o evitar los daños derivados. Estas medidas pueden ser:

a) Estructurales: adaptar las construcciones para minimizar los riesgos.

b) De ordenación del territorio. Consiste en la elaboración de mapas de riesgo que determinarán la mejor ubicación de las futuras construcciones.

c) De protección civil. Se trata de aplicar medidas tanto estructurales (construcción de vías de comunicación, refugios...) como no estructurales (encaminadas a preparar y alertar a la población sobre la organización de las medidas de evacuación).

3. Corrección. Tiene como finalidad evitar, en lo posible, las catástrofes naturales. Las medidas que se han de tomar consisten en elaborar mapas de riesgo, que faciliten una ordenación del territorio adecuada, y la realización de estructuras correctoras (corrección de torrentes, diques de contención de lava...).

 

2.2.5 CARTOGRAFÍA DE RIESGOS


 

Los mapas de riesgo son representaciones cartográficas encaminadas a detectar zonas de riesgo con el fin de establecer medidas preventivas, como las de protección civil, y medidas correctoras, que eviten en lo posible catástrofes originadas por ellos permitiendo una adecuada planificación del territorio. Hay tres tipos:

1. Mapas de peligrosidad. Para elaborarlos se siguen los tres pasos indicados al estudiar este factor.

2. Mapas de exposición. Resultan de gran utilidad ya que la superpoblación incrementa el riesgo. Se pueden elaborar tomando como referencia la densidad de población y el coeficiente de proximidad.

3. Mapas de vulnerabilidad. Reflejan las pérdidas (sociales o económicas) mediante un índice de coste geológico.

 

2.3 LOS IMPACTOS AMBIENTALES 

2.3.1 CONCEPTO


 

Se define como toda alteración del entorno provocada por la acción del hombre. Esta definición implica efectos tanto positivos (restauración de un paisaje o de un ecosistema alterados) como negativos (degradación de los suelos, deforestación, contaminación...)


Los impactos no se refieren sólo al entorno natural sino también al social, cultural y económico. Así mismo, incluye la aplicación de medidas correctoras que tenderían a evitar o reducir el impacto. Si estas medidas no se aplican, la diferencia entre el entorno inicial y el nuevo, que obtenemos tras nuestra acción, será mayor. Su aplicación está siempre en función del nivel de desarrollo y de la conciencia ecológica de cada país.

 

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2.3.2 TIPOS DE IMPACTOS


 

1. Según la variación de la calidad ambiental.019

a) Impacto positivo. Es aquel que implica una alteración favorable en el medio o en alguno de sus componentes; por ejemplo, la mejora de la calidad de aire a causa de procesos de reforestación, la mejora de la calidad del agua por el saneamiento de cursos hídricos contaminados...

b) Impacto negativo. Su efecto se traduce en una alteración desfavorable en el medio o en alguno de sus componentes; por ejemplo, el empeoramiento de la calidad de la atmósfera por la emisión de contaminantes de chimeneas de industrias, el empeoramiento de la calidad  del suelo por sobreexplotación agrícola…

 

 

2. Por la necesidad de aplicación de medidas correctoras.

a) Impacto crítico. Aquel cuya magnitud es superior al umbral aceptable. Con él se produce una perdida permanente de la calidad de las condiciones ambientales sin posible recuperación, incluso con la adopción de medidas correctoras o protectoras; se trata, pues, de un impacto irrecuperable. Ej. La explotación de una cantera en una zona donde hay varias parejas de águila imperial.020

b) Impacto severo. Efecto en el que la recuperación de las condiciones del medio exige la adecuación de medidas correctoras o protectoras y en el que, aun así, aquella recuperación precisa de un periodo de tiempo amplio. Sólo los impactos recuperables hacen posible la introducción de medidas correctoras. Ej., el vertido de aguas residuales a un río.

c) Impacto moderado. Efecto cuya recuperación no precisa prácticas correctoras o protectoras intensivas y en el que el retorno al estado inicial del medio ambiente no requiere un largo espacio de tiempo. Ej., la instalación de una pequeña planta industrial.

3. Según su alcance espacial.

a) Impactos locales. Son aquellos en los que el impacto involucra sólo las zonas próximas al origen del mismo (molestias ocasionadas por el ruido, contaminación atmosférica local por emisión de contaminantes...)

b) Impactos regionales. Son aquellos cuyos efectos se extienden a una región determinada más allá del ámbito local (accidentes nucleares, contaminación de cursos hídricos...)  

c) Impactos globales. Son aquellos cuyos efectos se extienden a todo el globo (efecto invernadero, disminución de ozono atmosférico, disminución de la biodiversidad...).

 

2.3.3 EVALUACIÓN DE IMPACTO AMBIENTAL (E.I.A.): CONCEPTO Y FUNCIONES 


 

Un impacto ambiental es el conjunto de cambios producidos por la acción humana en el ambiente natural, socio-económico, cultural y (o) estético.

            Todo proyecto, antes de materializarse, es susceptible de ser sometido a un análisis que permita evaluar el impacto de los cambios referidos. La evaluación de impacto ambiental es un proceso jurídico-administrativo que pretende estimar los efectos que un determinado proyecto, obra o actividad puede ejercer sobre el medio ambiente.


             A partir del mismo, y tras la participación pública, un órgano ambiental oficial podrá emitir el dictamen final o Declaración de Impacto Ambiental (D.I.A.) en el que se permita o impida llevar a cabo dicho proyecto.

 

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            Los objetivos de una evaluación de impacto ambiental son tres:

  • Identificar los componentes del medio y las acciones que puedan afectarlos.
  • Predecir los efectos que la ejecución del proyecto tendrá sobre los componentes del medio.
  • Prevenir las consecuencias negativas de las acciones que se lleven a cabo en la ejecución del proyecto.
  • El conocimiento de los posibles impactos que una acción determinada puede ocasionar sobre el medio.
  • La coordinación de los impactos ambientales, contemplada desde un punto de vista global, pero abarcando los distintos aspectos.
  • La flexibilidad en lo que respecta a la aplicación de la legislación general y una mejor adaptabilidad hacia las necesidades ambientales.
  • El consenso derivado del diálogo con los grupos sociales, que es posible sólo a partir del conocimiento de todos los aspectos de la acción.
  • Agricultura: planes de ordenación rural, proyectos de regadío, reforestación y explotaciones...
  • Industria: en todos los tipos, aún aquellos vinculados a energía (refinerías de petróleo, centrales energéticas, minería...).
  • Proyectos de planificación urbana y rural: ordenamiento de zonas, vías de comunicación, puertos, obras públicas y de servicios, complejos hoteleros...

           La evaluación de impacto ambiental tiene cuatro funciones básicas:

Las acciones que requieren un estudio de impacto ambiental son:

 

2.3.3.1 Métodos de evaluación

 

  • Diagramas causales. Son simulaciones sobre papel de una serie de procesos encadenados en los que las flechas señalan los impactos.
  • Escenarios de simulación comparados. Consiste en estudiar por separado varios supuestos, simulando su evolución y comparando los resultados con la finalidad de elegir entre ellos el mejor, el que provoque menor impacto.
  • Matrices causa-efecto. Son métodos de identificación de impactos que consisten en cuadros de doble entrada en los que figuran las acciones  (columnas) que pueden provocar alteración y los factores o elementos del medio (filas) susceptibles de ser alterados, estableciendo entre ambos una relación causa-efecto.

En las acciones se consideran todas las variables que intervienen en el proyecto: las previas, las de las fases de construcción, explotación y abandono, los cambios provocados en el uso del territorio, el destino de los residuos, los accidentes laborales,..

Es importante tener en cuenta otros factores, como su acumulación, incidencia sobre la calidad de vida de los ciudadanos (ruido, olores...), sinergia (reforzamiento de efectos simples), persistencia, periodicidad y posibilidad de recuperación.

              En cuanto a los factores se considerarán los componentes del medio físico, biológico y socioeconómico: aire, clima, agua, litología, geomorfología, suelo, vegetación, fauna, funcionamiento de los ecosistemas, paisaje, población humana, patrimonio histórico...

             Una de las matrices más conocidas es la matriz de Leopold, que recoge 100 acciones que pueden causar impacto (columnas) y 88 factores ambientales (filas). Cada casilla se divide en dos partes con una diagonal. En la parte superior se indica la magnitud del impacto, y en la inferior, se valora el impacto de cada acción sobre cada factor. Ambas son valoradas de 1 a 10 por medio de unas escalas establecidas, añadiendo delante el signo (+) si el impacto es beneficioso y (-) si es perjudicial.

            La suma por filas nos indica la alteración ocasionada sobre cada factor ambiental (fragilidad del factor), y la suma por columnas nos indica cómo afecta una determinada acción al conjunto de factores (agresividad).

 

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2.3.4.LOS RESIDUOS: CONCEPTO Y TIPOS


 

Una de las características de las sociedades humanas y de sus actividades es la producción de materiales sobrantes que no tienen utilidad y que son abandonados en el medio ambiente; es decir, los residuos. En la actualidad, la cantidad de residuos que se genera es tan grande que el ambiente no lo puede absorber, por lo que tienden a acumularse.

Los residuos son la materia y la energía que quedan inservibles después de haber sido utilizados para alguna actividad, carecen de valor económico por lo que son descargados al medio ambiente pudiendo generar contaminación.

           Para clasificarlos podemos aplicar diferentes criterios basados en sus características, materiales que los componen, tratamientos a los que se les puede someter, o atendiendo a su procedencia, siendo esta la clasificación más utilizada.

  • Residuos primarios. Se originan en los procesos de obtención de alimentos y materias primas en la agricultura y ganadería (residuos agropecuarios), en la silvicultura (residuos forestales) y en la minería (residuos mineros).
  • Residuos secundarios. Proceden de las actividades industriales de transformación. Entre ellos se encuentra los residuos químicos, tóxicos y peligrosos y radiactivos.
  • Residuos terciarios. En esta categoría se agrupan los residuos originados por la actividad humana. Destacan las basuras, aguas residuales, escombros y residuos sanitarios.

     La descarga de estos residuos al medio ambiente provoca la contaminación, es decir, la alteración nociva de la naturaleza.

 

2.4 LA GESTIÓN DEL PLANETA

 

             Tras el estudio de todos los subsistemas de la Tierra y de sus interacciones con los seres humanos, se puede extraer la preocupante conclusión de que parece existir una incompatibilidad entre las actividades humanas y la conservación del medio ambiente. De hecho, hemos comprobado que cualquier actividad humana provoca impactos que amenazan la estabilidad del medio natural y la supervivencia de nuestra especie.

             Debido a esta capacidad de manipulación medioambiental que va ligada al ser humano, la única salida posible para la situación descrita pasa por una adecuada gestión del planeta. Para conseguirla, se necesitan, conjuntamente, una preocupación ambiental a escala global; un conocimiento profundo del medio ambiente, para poder hacer una minuciosa evaluación de los impactos que generamos, y una serie de políticas y legislaciones que garanticen un uso sostenible de la Tierra.

 

2.4.1 MODELOS DE DESARROLLO  


 

             El concepto de “desarrollo” es ambiguo. Para unas personas significaría la posibilidad de satisfacer necesidades básicas como la alimentación, la vivienda o la salud. Para otras, supone disfrutar de una serie de electrodomésticos que hacen la vida más fácil, tener aparcado en el garaje uno o varios coches y viajar a un país exótico en vacaciones. ¿De qué desarrollo hablamos?

 Tradicionalmente, en las diversas concepciones del desarrollo, el aspecto económico del término ha tenido un peso fundamental. Y, si no, repasemos qué datos se tienen en cuenta para calificar a un país como desarrollado: el producto nacional bruto (PNB), la renta per cápita, el nivel de consumo... Este patrón de lo que debe entenderse por " desarrollo" lo determinan unos pocos países, los ricos, que han ido convirtiendo el concepto en un sinónimo de producción y consumo ilimitados, de capacidad de gastar recursos y de acumular bienes, medido en términos de crecimiento económico continuo.

 

 

2.4.1.1 DESARROLLO INCONTROLADO

          Ha seguido a la revolución industrial, y se basa en la idea de que la especie humana puede dominar la naturaleza y gozar sin límites de  las riquezas naturales, valorando sólo el beneficio económico obtenido y sin tener en cuenta los impactos ambientales de las actividades humanas. Hoy en día, estas ideas sólo están mantenidas por personas excesivamente optimistas y con una confianza ilimitada en que el desarrollo tecnológico podrá resolver todos los problemas medioambientales generados. En realidad, y según previsiones actuales, de seguir el mismo ritmo de crecimiento que hasta ahora, el sistema Tierra se llegaría a colapsar por el agotamiento de recursos y una explosión de la contaminación ambiental.

 

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2.4.1.2 DESARROLLO CONSERVACIONISTA O DE CRECIMIENTO

 

              Un estudio realizado en la década de 1970, contemplaba que en un plazo de unos 100 años, se alcanzaría la capacidad de carga de la Tierra y el colapso del sistema actual. La solución propuesta fue el modelo conservacionista o de crecimiento cero que propone detener tanto el desarrollo económico como el crecimiento de la población en sus límites actuales y el reparto de la riqueza ya obtenida. Aunque la idea de un crecimiento cero pudiera parecer aceptable a los países del Norte, que han alcanzado un alto grado de desarrollo, es especialmente injusta con los países del Sur, obligados aún a saldar sus deudas externas y a paliar la hambruna de sus crecientes poblaciones.

 

2.4.1.3 DESARROLLO SOTENIBLE

 

 Se define como aquel tipo de desarrollo que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades.

            En la Cumbre de Río se definió como la capacidad de extraer recursos naturales por debajo de su capacidad de renovación, generando un volumen de residuos inferior a la capacidad de acogida del medio y realizando actividades de acuerdo con la capacidad asimiladora del medio.

            El desarrollo sostenible, busca conciliar el desarrollo con la conservación del medio ambiente, considerando que ambos conceptos son complementarios: la destrucción del medio ambiente implica, tarde o temprano, el fin del bienestar económico.

 

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 Para evaluar el desarrollo de un país, en vez de medir el nivel de vida, debería medirse la calidad de vida de sus habitantes, valorando los costes ambientales derivados de los impactos sobre el medio. Aunque el planteamiento parece sencillo, su aplicación entraña enormes dificultades pues supone un cambio en la mentalidad y estilo de vida consumistas, predominantes en las sociedades desarrolladas, así como un enfoque mucho más solidario en las relaciones Norte-Sur, y todo ello para evitar unas consecuencias que no sufrirían los actuales habitantes de los países desarrollados, sino sus descendientes.

 

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2.4.2 SOSTENIBILIDAD


 

               El concepto de sostenibilidad se refiere a la capacidad de un sistema para mantenerse indefinidamente sin perder sus características funcionales. En ecología implica que un ecosistema mantiene su integridad en el tiempo y el espacio. La sostenibilidad de los sistemas humanos supone que puedan perpetuarse indefinidamente sin degradar los sistemas naturales de los que dependen.

              La sostenibilidad es la meta ambiental del desarrollo sostenible, al igual que sus metas socioeconómicas son satisfacer las necesidades e incrementar el bienestar de los seres humanos.

 Este concepto también podríamos decirlo de otra manera, es decir, cuando en un sistema se utilizan los recursos naturales por debajo de su capacidad de renovación, se produce un volumen de residuos inferior a la capacidad de acogida del medio  y se realizan actividades de acuerdo con la capacidad asimiladora de dicho medio.

               La gestión de la  sostenibilidad requiere  aplicar instrumentos  o medidas técnicas y administrativas como la realización de ecoauditorías, el uso del ecoetiquetado, la gestión de ecosistemas para protección de espacios naturales, la Evaluación del Impacto Ambiental y sobre todo la ordenación del territorio.

 

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2.4.3 ORDENACIÓN DEL TERRITORIO


 

 Prácticamente todas las actividades humanas tienen una dimensión territorial. Los diferentes usos del territorio (como la instalación de infraestructuras, el urbanismo, etc) requieren una planificación y aplicación espacial que obtenga el mayor partido de las características del medio y minimice los efectos negativos ambientales. La aplicación racional de principios científicos a éste objetivo constituye la base de la ordenación territorial. En ella se enfrentan dos factores:

   La "oferta" del territorio, es decir, lo que este ofrece y sus limitaciones. Para ello, se hace un diagnóstico del territorio, subdividiéndolo en unidades ambientales y determinando la capacidad de acogida de los usos y recursos que ofrece cada una de ellas, confrontando:

  -  La calidad y potencialidad de utilización (recursos, valores, etc.), incluyendo la llamada “vocación del territorio” (usos tradicionales).

  -  La fragilidad o susceptibilidad a su degradación por los usos o la asimilación de impactos.

  La "demanda" de la sociedad, esto es, lo que esta necesita y requiere. Implica un análisis de las características demográficas, económicas y, culturales de la población, identificando demandas sobre el territorio.

              La confrontación mediante técnicas de ordenación territorial de la oferta territorial con las demandas sociales  permite realizar una distribución racional de los usos por el territorio. Tanto para la oferta (territorio) como especialmente para la demanda (usos económicos) deben aplicarse sistemas de gestión que busquen su acomodación a criterios sostenibles  y de racionalidad.

 

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            Los territorios que mantienen ecosistemas con un valor ecológico especialmente interesante, ya sea por su paisaje natural, su biodiversidad, geodiversidad o funcionalidad ecológica, pueden ser declarados como espacios naturales protegidos (ENP), que tienen, según su importancia, distintas categorías: parques nacionales y parques naturales, reservas naturales, monumentos naturales y paisajes protegidos. Además de estos a nivel mundial existen las Reservas de la Biosfera, declaradas por la Unesco al amparo del Programa Hombre y Biosfera, son un tipo de figura en auge.

 La declaración de un territorio como espacio natural protegido constituye una de las más eficaces formas de conservar su naturaleza. Esta figura surgió en el mundo hace poco más de un siglo, cuando la presión humana sobre el planeta aumentó; las necesidades de más tierras para la agricultura, la industria y las ciudades, iban achicando los mejores refugios de flora y fauna, por lo que fue preciso establecer medidas de protección para preservar los espacios más valiosos. La declaración del Parque Nacional de Yellowstone (Estados Unidos), en 1872, abrió la puerta a muchos otros parques que fueron apareciendo en todo el mundo. En 1918 le llegó el turno a España, con la creación, primero, del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga y, pocas semanas después, del Parque Nacional de Ordesa.

            Aunque no son ENP, ni se les considera como tal, las Reservas Nacionales o Regionales de Caza y los Refugios de Caza cumplen una importante función de conservación de la naturaleza. Declaradas para proteger y fomentar la riqueza cinegética, son siempre espacios de alto interés natural, como sucede con Villafáfila (Zamora), la sierra de la Demanda (Burgos) o la laguna de Gallocanta (Zaragoza).

            Existen una veintena de denominaciones distintas para los ENP, que obedecen más a motivos circunstanciales de las distintas etapas en las que se han protegido esos territorios que a cuestiones fundamentales en la concepción de los espacios y las líneas maestras por las que se rigen. Su ritmo de creación está claramente asociado a la transferencia de competencias a las comunidades autónomas.

 La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) establece un listado de categorías de manejo de áreas protegidas que suelen ser tenidas en cuenta por los distintos países a la hora de preservar un espacio. En nuestro país, la Ley 4/89 de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres, establece 4 figuras de espacios protegidos:

 Parque: «son áreas naturales, poco transformadas por la explotación u ocupación humana que, en razón de la belleza de sus paisajes, la representatividad de sus ecosistemas o la singularidad de su flora, de su fauna o de sus formaciones geomorfológicas, poseen unos valores ecológicos, estéticos, educativos y científicos cuya conservación merece una atención preferente». En el Parque se podrá limitar el aprovechamiento de los recursos naturales, prohibiéndose en todo caso los incompatibles con las finalidades que hayan justificado su creación. Se facilitará la entrada a los visitantes con las limitaciones precisas para garantizar la protección.

Reserva Natural: su finalidad es la «protección de ecosistemas, comunidades o elementos biológicos que, por su rareza, singularidad, importancia o fragilidad merecen una valoración especial». La explotación de recursos también está limitada y se prohíbe la recolección de material biológico o geológico, salvo por razones científicas o educativas, con permiso previo.

Monumento Natural: «son espacios o elementos de la naturaleza constituidos básicamente por formaciones de notoria singularidad, rareza o belleza. Se consideran también a las formaciones geológicas, los yacimientos paleontológicos y demás elementos geológicos con valores culturales, científicos o paisajísticos».

Paisaje protegido: «aquellos lugares concretos del medio natural que, por sus valores estéticos y culturales, son merecedores de una especial protección».

           

            En España existen otras áreas protegidas que forman parte de una red supranacional y que obedecen a directivas y convenios internacionales firmados por nuestro país. Entre esas figuras destacan:

-Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), auspiciadas por la Directiva de Aves, que se aprobó en 1979.

-Humedales de Importancia Internacional, incluidos en el Convenio de Ramsar.

-Reservas de la Biosfera, dentro del Programa MAB de la UNESCO.

-Red Natura 2000. La Directiva de Hábitats, adoptada en 1992, pretende establecer una red de espacios naturales protegidos en la UE, que está en desarrollo y que permitirá la conservación de los hábitats más importantes del continente.