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4.3. Reacción antígeno-anticuerpo.

 

Tanto la respuesta humoral como la celular suponen el reconocimiento de determinadas estructuras químicas en la superficie de macromoléculas extrañas, los antígenos. Estas estructuras químicas del antígeno se denominan determinantes antigénicos y la especificidad de la respuesta inmunitaria va dirigida especialmente a ellos.

Cuando se ponen en contacto un antígeno con el anticuerpo específico, reaccionan uniéndose mediante un enlace no covalente entre la zona específica de la inmunoglobulina y los determinantes antigénicos de la molécula de antígeno. La combinación del anticuerpo con el antígeno desencadena una serie de procesos capaces de neutralizar y eliminar a una sustancia extraña.

 

Las reacciones más importantes entre antígeno y anticuerpo son las siguientes:

 

I. Precipitación. Se produce entre antígenos y anticuerpos solubles que al unirse forman agregados insolubles de ambas moléculas que precipitan.

 

Mecanismo de precipitación de un antígeno soluble y un anticuerpo

 

2. Aglutinación. En este caso, los anticuerpos se dirigen contra los antígenos que se encuentran en la superficie de ciertas células como microorganismos o glóbulos rojos. El anticuerpo se combina con los antígenos de superficie y forma aglomerados de células.

 

Aglutinación

 

La hemaglutinación se produce entre los anticuerpos del plasma sanguíneo y los antígenos de los glóbulos rojos de la sangre de diferente grupo sanguíneo. Esta prueba es fundamental en la determinación de los grupos sanguíneos ABO.

3. Neutralización. La unión de los receptores específicos del anticuerpo al antígeno bloquean la acción de éstos contra las células de los tejidos invadidos.

 

Neutralización de un antígeno por un anticuerpo específico

 

4. Opsonización. La llevan a cabo anticuerpos que reciben el nombre de opsoninas. Las opsoninas se unen a antígenos presentes en superficies celulares de bacterias y forman un revestimiento que favorece la fagocitosis por los macrófagos. Estos anticuerpos hacen posible la acción fagocitaria que sin ellos sería imposible.

 

Las opsoninas favorecen la fagocitosis de los microbios